El aerógrafo pulveriza la pintura con aire comprimido y la deja en un velo fino; esa finura es la razón por la que los modelistas acaban llegando a él. El nebulizado no deja marcas de pincel, permite transiciones continuas y camuflajes delicados y cubre superficies grandes de forma uniforme. En esta sección encontrarás aerógrafos, compresores, cabinas de pintura, aire comprimido y recambios, es decir las cuatro piezas que hacen falta para pintar y mantener el equipo en marcha. Lo que decide el resultado no es el aparato más complejo, sino la combinación de presión estable, dilución correcta y un sitio donde la niebla de pintura no acabe en los muebles. Debajo te explicamos cómo armar el equipo y en qué orden tiene sentido comprarlo.
Para pintar con aerógrafo necesitas tres cosas: el aparato, una fuente de aire y un sitio donde nebulizar. El aerógrafo aspira y pulveriza la pintura, la fuente de aire determina lo estable que será el velo, y la extracción o la cabina resuelven lo que del nebulizado no acaba en el modelo. La cuarta parte, la que más se pasa por alto, es la limpieza: el aparato se limpia después de cada sesión, porque si no la pintura seca cierra la boquilla.
Lo que decide es el diámetro de la boquilla. Una boquilla fina, en torno a 0,2 mm, dibuja líneas estrechas y va bien para camuflajes, transiciones y modelos pequeños; de 0,4 a 0,5 mm cubre superficies grandes y aguanta pintura más densa y también surfacer. La ejecución de doble acción, en la que con el gatillo gobiernas por separado el aire y la cantidad de pintura, es la que da más control sobre el velo. El surtido completo está en aerógrafos.
La opción más usada son los compresores. Busca una ejecución con regulación de presión y separador de agua, porque la humedad del aire es capaz de dejar pequeños cráteres sobre pintura fresca. Un calderín iguala además la presión, de modo que el aparato no pulsa. Para trabajos ocasionales o de viaje sirve el aire comprimido en espray, aunque en una sesión larga se agota pronto.
Parte de la pintura se dispersa en el aire al nebulizar. Las cabinas de pintura con filtro y ventilador aspiran esa niebla y vienen especialmente bien donde se pinta en una habitación de vivienda. Con pinturas de base disolvente cuenta además con mascarilla y ventilación: la cabina sola no basta.
La aguja, la boquilla y las juntas son piezas de desgaste. Una punta de aguja torcida se nota al momento, porque el velo se desvía hacia un lado. En recambios y accesorios hay agujas, boquillas, juntas, manguitos, acoplamientos rápidos, soportes y estaciones de limpieza.
El aerógrafo no se aprende en un manual, sino sobre plástico de desecho. Fija la presión, la dilución y la distancia y nebuliza hasta que te salga una superficie lisa y sin goterones. El resto del equipo del taller está en artículos de modelismo.