Las anillas son aros metálicos pequeños con el cierre abierto, parecidos a los de bisutería, y llegan en una mezcla de varios tamaños en el mismo paquete. En la maqueta hacen de ojo y de eslabón de unión: enlazan dos tramos de cadena, forman el punto de amarre de un cabo, sirven de argolla en una escotilla, de colgador de herramienta en la caja de carga o de unión entre un gancho y un dispositivo de remolque.
La anilla se abre lateralmente con dos pinzas, nunca separando los extremos hacia los lados, porque después ya no cierra sin dejar luz. Una vez cerrada, asegura la unión con una gota mínima de cianoacrilato y desengrasa el conjunto antes de pintar, que sobre metal graso el color no agarra. Las cadenas y los hilos de aparejo son su compañía habitual en barcos y en vehículos, y la manipulación se vuelve posible con unas pinzas finas.