El contenido de esta sección son, en su mayoría, rotuladores de modelismo: punta blanda cargada de pintura acrílica o de base agua con la que se retoca un borde, se repasa una línea de panel, se pinta un detalle diminuto o se da color metálico a una pieza sin preparar el aerógrafo. Hay negros, blancos y grises, metálicos de acero, oro, bronce y cromo, tonos de mecha, fluorescentes, rotuladores de borrado para corregir, portaminas recargables, sets agrupados por tema de miniatura y barras de envejecido. Junto a ellos están los fijadores con los que se asientan el pigmento y el balasto.
Abajo tienes para qué sirve cada tipo, dónde un rotulador gana al pincel y dónde no, y cómo se usa un fijador.
En tres trabajos concretos. El primero es el retoque: una arista que se ha rozado al manipular la pieza se arregla en dos segundos sin diluir pintura. El segundo es el detalle minúsculo, un instrumento, un tirador, un borde de panel, donde la punta blanda deposita una cantidad mínima y constante. Y el tercero es el metal: los rotuladores metálicos dejan una capa muy lisa, sin marcas de cerda, que en una pieza pequeña queda mejor que el mismo color a pincel.
Donde no gana es en superficie grande. Un fuselaje entero con rotulador se nota siempre, porque las pasadas se solapan y el brillo no es homogéneo. Para eso están el aerógrafo y las pinturas normales.
Los mate son los de uso diario para retoque y líneas. Los metálicos cubren desde el acero y el gun metal hasta oros y cromados muy reflectantes, útiles en armas, tubos de escape y acabados de maqueta de robot. Los fluorescentes y los de color saturado se usan en señalización, luces y temas de ciencia ficción.
Los rotuladores de borrado permiten quitar la marca recién hecha sin dañar la pintura de debajo, lo que convierte el trabajo en reversible mientras esté fresco. Los portaminas recargables se llenan con tu propia pintura diluida, así que puedes tener en formato rotulador exactamente el tono del modelo.
Los sets agrupan los tonos que hacen falta para un tipo de figura, de modo que no tengas que emparejar colores uno a uno. Las barras de envejecido se frotan directamente sobre la pieza y dejan barro o nieve en los bajos, sin pincel y sin diluyente.
El fijador es un líquido muy fluido que se aplica por capilaridad sobre pigmento ya colocado, o sobre arena y balasto, y los deja pegados al secar sin desplazarlos. La clave es tocar con la punta del pincel un borde de la zona y dejar que el líquido corra solo; si lo pasas por encima, arrastras el polvo. Oscurece ligeramente el tono, así que conviene probarlo antes en una pieza suelta.
El proceso completo, con el orden de las capas, está en efectos y weathering.