Los pavonadores tiñen el metal desnudo químicamente, hasta un tono oscuro y mate. Se usan en piezas de fotograbado, cañones torneados de latón, cadenas metálicas y pequeños accesorios de metal, donde el brillo desnudo delataría que son una pieza añadida. A diferencia de la pintura, aquí no se deposita ninguna capa: el color nace de una reacción en la propia superficie del metal, así que el grabado fino no se empasta y no hay riesgo de que salte al doblar la pieza. Más abajo tienes el proceso, incluido el desengrasado sin el cual la reacción no arranca.
Las piezas de fotograbado llevan el grabado en centésimas de milímetro. Cada capa de pintura lo empasta un poco y, en rejillas, flejes y rótulos, el detalle se pierde del todo. El pavonado no tiene ese problema, porque el oscurecido se produce por reacción en la superficie: el espesor de la pieza no cambia y el relieve queda intacto.
El segundo motivo es mecánico. La pintura agarra mal sobre metal liso y se agrieta al doblar el fotograbado. Una superficie pavonada se dobla con la pieza, porque no es una capa encima, sino parte del propio metal.
Sobre una superficie grasienta la reacción no se produce o sale a manchas. Las piezas se desengrasan a conciencia antes y, desde ese momento, se manejan con pinzas y no con los dedos. Una huella se nota en el resultado sin ninguna duda.
El producto se aplica con pincel o se sumerge la pieza en él. El oscurecido ocurre a la vista, así que tienes el resultado bajo control: cuando alcanzas el tono que buscabas, enjuagas con agua y la reacción se detiene. Más tiempo da una superficie más oscura y más mate; menos tiempo, solo un velo de pátina.
Tras el enjuagado deja secar la pieza por completo. La superficie resultante suele quedar algo pulverulenta, y pasar un paño seco la unifica y la realza. Si la pieza se va a manipular, conviene cerrarla al final con una capa fina de barniz mate.
Cada producto está pensado para metales concretos, normalmente latón, cobre y bronce, que son los del fotograbado y los cañones torneados. Sobre acero inoxidable, aluminio o piezas estañadas puede no reaccionar en absoluto. Prueba siempre primero en una esquina sobrante de la plancha de fotograbado.
Un fotograbado pavonado se integra en la maqueta al instante, y es una de las formas más rápidas de dejar de ver la pieza metálica como un elemento ajeno.