Un modelo recién pintado tiene un color plano que ningún vehículo ni avión real tiene nunca. El envejecido es la fase que añade polvo, barro, óxido, manchas de combustible, pintura saltada y desgaste, y la que decide si la pieza parece una maqueta o una máquina que ha trabajado. En esta sección están todas las familias de producto de ese proceso: lavados, filtros, óleos en bote con pincel, pigmentos en polvo y líquidos, pastas de textura, líquidos para desconchados, productos de acabado y los diluyentes con los que se controlan.
Abajo tienes en qué orden se aplican, qué hace cada familia y cómo elegir entre base acrílica, esmalte y óleo según el soporte.
El envejecido funciona por capas y casi siempre en el mismo orden: primero se sella la pintura con un barniz, después se modula el tono general, luego se marcan los recovecos, después se añade suciedad y polvo y al final se fija todo. Saltarse el sellado es el error que más trabajo cuesta reparar, porque un producto al esmalte sobre acrílico sin proteger levanta el color de debajo.
Los filtros son veladuras muy diluidas que corrigen y unifican el color base, y son el primer paso cuando un camuflaje queda demasiado limpio. Los lavados hacen lo contrario: se concentran en las líneas de panel, los remaches y las juntas, y dan profundidad al relieve. Para trabajar panel a panel con un pincel fino tienes los óleos en bote con aplicador, que permiten difuminar mucho tiempo después de aplicarlos.
Los pigmentos en polvo son tierra, hollín y óxido en su forma más pura, y se aplican en seco o diluidos. Los pigmentos líquidos vienen ya en suspensión y son más predecibles cuando buscas un velo uniforme. Para barro con volumen, costras y superficies antideslizantes están las pastas de textura, y para manchas concretas de combustible, verdín, óxido o nieve, los efectos.
Los desconchados reproducen la pintura saltada, ya sea con medio para levantarla o con pintura específica de retoque. Las pinturas densas para pincel seco resaltan aristas y relieves. Los productos de acabado en polvo compacto y en barra sirven para ajustes rápidos sobre la pieza ya montada, y los rotuladores y fijadores cierran el trabajo y sujetan el pigmento.
Casi todo lo anterior se gobierna con el disolvente adecuado: los diluyentes de envejecido inodoros y el aguarrás sirven para extender esmaltes y óleos, difuminar un escurrido y retirar el exceso sin tocar la pintura base.
Si es la primera vez, los sets reúnen productos compatibles para un tema concreto y te ahorran la parte más incómoda, que es averiguar qué combina con qué. Para aplicarlo necesitarás pinceles viejos y duros, que para esto funcionan mejor que los nuevos, y conviene tener a mano pinturas del tono base para corregir cualquier exceso.