Incluso en plena época del aerógrafo, el pincel sigue siendo la herramienta sin la cual no terminas una maqueta. El panel de instrumentos, las herramientas sobre un guardabarros, los ojos de una figura, un pincel seco sobre las aristas o el difuminado de un óleo son trabajo de mano.
Los pinceles de modelismo se diferencian por el pelo, la forma y el tamaño, y cada combinación resuelve algo distinto. Debajo tienes qué comprar como equipo básico y cómo conseguir que te duren, que en esto se gasta más dinero por descuido que por uso.
El pelo natural carga más pintura y mantiene mejor la punta, de ahí que se use con veladuras, óleos y trabajo fino de figuras. El sintético es más elástico y aguanta mejor los disolventes agresivos, así que se lleva bien tanto con acrílicos como con pinturas con disolvente y es el caballo de batalla del día a día. Junto a ellos hay herramientas pensadas para una tarea concreta, desde pinceles de punta roma para el pincel seco hasta brochas para retirar polvo.
El comodín del detalle. Los tamaños con ceros son los más finos y se reservan para ojos, botones e instrumentos. Los tienes entre los pinceles de pelo natural y los pinceles sintéticos.
Para superficies mayores, para extender una veladura y para pasar el pincel seco por las aristas. Deposita la pintura de forma más regular que el redondo y deja menos marcas de pasada.
Puntas romas para pincel seco, biseles para repasar surcos y mangos con punta recambiable están reunidos en pinceles especiales.
Al trabajo de pincel le sientan especialmente bien las pinturas acrílicas y los óleos, estos últimos sobre todo al sombrear. Donde más horas de pincel vas a echar es en las figuras.