Son los productos de envejecido que se aplican sin diluyente y sin pincel cargado: polvos compactos en estuche, con su aplicador de esponja, y barras que se frotan directamente sobre la pieza. Con ellos ensucias un modelo ya montado en unos minutos, controlando exactamente cuánto depositas, y si te pasas lo retiras con un algodón. Aquí hay estuches con varias tonalidades agrupadas por tema, barras de barro, nieve, arena y tierra clara, y una pasta de yeso para preparar la superficie de una base antes de pintarla.
Abajo tienes en qué trabajos es la mejor opción y dónde conviene cambiar a polvo o a pasta.
Su terreno natural es la pieza terminada. Cuando el modelo ya está montado, barnizado y con las antenas puestas, cualquier producto húmedo es un riesgo; un polvo compacto no corre, no deja cerco y no moja nada. Por eso es lo que se usa para rematar aristas, bordes de puertas, escotillas, zonas de paso y los bajos de una figura, y también para ajustar un envejecido que ha quedado corto.
Se carga poca cantidad en la esponja, se descarga el exceso en el dorso de la mano y se frota sobre la pieza en el sentido en el que se ensuciaría de verdad. El tono sube por capas, así que es un sistema muy difícil de arruinar. Sobre superficie mate agarra mucho más que sobre satinada, lo que se puede aprovechar: con un barniz mate selectivo decides dónde quieres que se quede el polvo.
Las barras tienen más carga y dejan material con algo de cuerpo, útil para barro en los bajos y para nieve en guardabarros y pasos de rueda. Se puede repasar después con un pincel húmedo para suavizar el borde y que no parezca una raya.
Si la maqueta se va a tocar o a transportar, pasa un velo de fijador o un barniz muy diluido; sin fijar, parte del polvo se irá con el roce. Ten en cuenta que al mojarlo el tono se oscurece.
Es la forma más rápida de que una maqueta deje de parecer recién pintada, y también la más fácil de deshacer. El proceso completo está en efectos y weathering.