El aerógrafo es el corazón del equipo y la única parte que llevas en la mano. De él depende lo estrecha que puedas dibujar una línea y lo lisa que quede una superficie grande. En la sección hay aparatos de doble acción con distintos diámetros de boquilla, ejecuciones con vaso superior, lateral e integrado, modelos con gatillo de palanca y conjuntos con accesorios o con juegos de boquillas intercambiables. Debajo explicamos qué significa el mecanismo de doble acción y qué boquilla elegir para cada cosa.
El aire que pasa por la boquilla crea una depresión, aspira la pintura del vaso y la dispersa en el velo. La cantidad de pintura la determina la posición de la aguja dentro de la boquilla. En un aparato de simple acción la dosis se fija de antemano y con el gatillo solo sueltas aire; en uno de doble acción, al apretar sueltas aire y al tirar hacia atrás añades pintura, de modo que la intensidad la cambias durante el propio nebulizado. Para modelismo, la doble acción es el estándar.
Hay boquillas desde unos 0,18 mm hasta 0,7 mm. Alrededor de 0,2 mm se dibujan líneas estrechas y se resuelven camuflajes finos y transiciones en modelos pequeños, aunque se atasca con facilidad si la pintura va densa. El diámetro de 0,3 mm es la elección más versátil para una construcción normal. De 0,4 a 0,5 mm se usa para las capas base de superficies grandes, para surfacer y para pinturas que no quieras diluir al límite; los diámetros mayores están pensados para cubrir rápido. Varios conjuntos traen tres boquillas intercambiables en un solo estuche.
El vaso superior se llena y se limpia con facilidad y la pintura baja sola a la boquilla, así que va bien para dosis pequeñas y cambios frecuentes de tono. El recipiente lateral o inferior admite más pintura y no estorba la vista del modelo, lo que se agradece en superficies grandes. La capacidad elígela según lo largos que sean tus nebulizados: rellenar en mitad de una superficie deja una transición que después se ve.
El gatillo clásico bajo el dedo da el control más fino y la mayoría de los modelistas se queda con él. Los aparatos con mando de palanca, que se aprietan como una pistola, se sujetan con más comodidad en sesiones largas y cargan menos el índice. Es cuestión de costumbre, no de calidad del velo.
La aguja y la boquilla son las partes más delicadas. Una punta de aguja doblada desvía el velo hacia un lado; una boquilla dañada hace que la pintura salga descentrada. Ambas se cambian: mira en recambios y accesorios. Después de pintar, purga el aparato y limpia la aguja antes de que la pintura seque.
A manejar el aparato se aprende sobre plástico de desecho, no sobre el modelo. Prueba líneas, superficies y transiciones con distintas presiones y diluciones. La sección completa está en aerografía.