Los pinceles de goma son esa herramienta discreta sin la cual dar forma a la masilla se complica sin motivo. En lugar de un haz de pelo llevan en el extremo una punta flexible de silicona, que no despeina la masa sino que la extiende y la alisa, y que después se limpia pasándole un paño. Hay varias durezas de punta y varios tamaños, desde la punta diminuta para el pliegue de una manga hasta la paleta ancha para superficies mayores. Más abajo repasamos qué sabe hacer de verdad sobre una maqueta y cómo elegir la dureza.
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La punta de silicona tiene una propiedad que no tienen ni el pelo ni la espátula metálica: sobre epoxi o arcilla fresca se pega lo mínimo. En lugar de arrastrar la masa en picos, la desplaza por la superficie. Gracias a eso se puede alisar la transición entre la masa añadida y el plástico del modelo hasta un punto en el que ya no hace falta lijar.
El segundo uso es justo el contrario: con la goma se presiona en la masa blanda una textura regular, un pliegue o un surco y, como la punta cede, no corres el riesgo de atravesar una capa fina hasta el plástico. El tercero, menos conocido, está en el pintado: con la punta flexible se retira el exceso de pintura fresca o de un lavado en un canto saliente, sin dañar la capa de debajo.
Las puntas duras oponen resistencia y mantienen el canto vivo: se usan para surcos, incisiones precisas y para empujar masa hacia un rincón. Las blandas ceden bajo presión y trabajan como una espátula de goma, así que van bien para alisar, extender y texturar con suavidad. La mayoría acaba usando una dura y una blanda.
Las puntas pequeñas son para detalle del tamaño de un remache o del pliegue de la ropa de una figura; las mayores, para lonas, barro en los bajos y elementos de terreno. La forma determina la huella: la paleta plana alisa, la punta redonda marca un abombamiento, la punta cortada en bisel hace cantos.
La silicona aguanta agua y disolvente, así que se limpia con facilidad; lo importante es hacerlo antes de que la masa endurezca. Un epoxi curado ya no sale de una punta flexible sin dañarla. Tampoco guardes los pinceles apoyados sobre la punta, para que no se deformen de forma permanente.
Si empiezas con el esculpido, tener un pincel de goma junto a la primera masa te quita sobre todo el tiempo que pasarías lijando después.