Una peana es lo que convierte un modelo acabado en una pieza expuesta. Lo levanta de la mesa, le da un borde y evita que el tren de aterrizaje o las cadenas rocen el mueble. En esta sección tienes zócalos de madera, bases acrílicas impresas con el pavimento de un aeródromo o de un circuito, soportes de plástico y bases redondas, ovaladas y hexagonales para juegos de miniaturas, junto con bandejas de movimiento y marcadores.
Más abajo encontrarás cómo calcular el tamaño, cómo fijar el modelo para que aguante los viajes a una exposición y cuándo conviene una superficie con motivo en lugar de madera lisa.
Aircraft stand suitabel for all scales
5.56 €
1:48 Allied Airfield with PSP cover 300x400
11.80 €
182x42mm turntable
15.96 €
1:72 Description:PSP Airfield WW2 plastic model base 15x15cm + 3D-file for download
7.96 €
1:72 Concrete and Grass-velikost plochy 10,3 x 10,3 cm
3.96 €
1:48 IJN Aircraft Carrier Deck section
11.80 €
Hace tres cosas a la vez. Protege el modelo, porque lo coges por la peana y nunca por el fuselaje o por el cañón. Lo cierra visualmente, porque el ojo necesita una línea donde acaba la pieza y empieza la habitación. Y le da contexto si la superficie representa hormigón, adoquinado o la cubierta de un portaviones. De paso resuelve el transporte: una maqueta pegada a su base viaja mucho mejor que suelta en una caja.
Las peanas de madera van bien con casi cualquier tema, son neutras y no compiten con el modelo; los zócalos altos de canto moldurado se usan sobre todo bajo figuras y bustos. Los soportes de plástico sirven cuando quieres elevar la pieza o dejar a la vista su parte inferior. Las bases acrílicas impresas sitúan el modelo en un escenario sin montar un diorama completo.
La peana debe sobrar un poco por los cuatro lados, pero no tanto que quede una explanada vacía alrededor. Con las superficies de motivo vigila además la escala: unas planchas de hormigón o un adoquinado en una escala distinta a la del modelo cantan al primer golpe de vista. Bajo figuras se hace lo contrario, se busca un zócalo pequeño que levante la pieza y la deje a la altura de la mirada.
Las bases para wargame son un grupo aparte: redondas, ovaladas y hexagonales en diámetros definidos, con bandejas de movimiento y marcadores de objetivo. Ahí manda el reglamento de la partida y no la estética, así que se elige por medida.
Lo que mejor aguanta es un pasador: pegas un alambre en la pata o en el bajo del casco y lo embutes en un agujero taladrado. Si quieres poder separar la pieza, usa imanes. El cianoacrilato sobre una superficie barnizada agarra menos de lo que parece, así que conviene asegurar la unión también mecánicamente; para los agujeros tienes taladrado y fresado.
Un modelo sobre su peana parece acabado incluso cuando la base no representa nada: basta madera limpia y un canto recto. El resto del equipamiento del taller está en accesorios de modelismo.