Para qué sirve una lámina
Un perfil añade una línea; la lámina añade una superficie entera. De ella salen los mamparos y suelos que faltan, puertas y paneles nuevos, tapas de aberturas, plantillas para medir y bases sobre las que se levanta el resto del conjunto. Las más finas valen además de parche: donde una junta no ha quedado a nivel, pegas un recorte y lo lijas al ras en lugar de amontonar masilla.
Cómo elegir la lámina
Según el espesor
Los films de cinco centésimas se cortan con tijera y se usan en ribetes, toldos y parches pequeños. De dos a cinco décimas está el espesor universal para paneles y mamparos: se marca con punta y se parte limpiamente. A partir de un milímetro es material estructural, que se corta en varias pasadas y ya no se dobla.
Según el material
El estireno blanco y negro es el más dócil y se suelda con adhesivo de disolvente. El ABS es más duro y mantiene el plano en formatos grandes. Las láminas acrílicas transparentes de 0,2 y 0,5 mm, y el film de poliéster, sirven para ventanas, acristalados de cabina y vidrieras: pégalos con cianoacrilato o con cola al agua, porque el disolvente los deja mates. Si la superficie debe llevar relieve, pasa a las láminas con textura.
Los tableros de espuma, aparte
Los tableros de 1, 2 y 5 mm llevan un alma ligera entre dos capas de papel o de plástico. Se usan en bases de maqueta, soportes de escena y bocetos rápidos de edificios, porque se cortan de una pasada y apenas pesan; para bases más rígidas hay además una plancha de 10 mm. El material complementario para escenas está en espumas y masas moldeables.
Lo que acompaña a la lámina
- Perfiles de plástico como nervado y marco de las superficies recortadas
- Corte: de un milímetro en adelante, varias pasadas y nunca una sola
- Adhesivos, con los transparentes distintos del de disolvente
- Reglas para trazar y guiar el filo a lo largo del canto
Los paneles y mamparos recortados suelen ir a los interiores: las piezas ya hechas para ese trabajo están en accesorios para maquetas de aviones.