Las varillas acrílicas son barras redondas transparentes con tinte fluorescente. Hay dos diámetros: 1,6 mm en rojo anaranjado, azul, verde y violeta, y 2,4 mm en azul. El acrílico conduce la luz a lo largo de toda su longitud, así que con estas varillas se hacen guías de luz hasta un diodo escondido dentro del modelo, puntas iluminadas, toberas, hojas de armas energéticas y cualquier elemento que deba brillar en una maqueta de ciencia ficción. El material se lija y se pule hasta quedar liso.
Dos cosas a la vez. Primero conduce la luz: si acercas un diodo a un extremo, la varilla entera se enciende y sobre todo lo hace su otro extremo, de modo que puedes tener un punto luminoso donde no cabe el diodo. Y segundo, el tinte fluorescente hace que incluso sin electrónica se vea más viva que un plástico pintado, y que bajo luz ultravioleta brille con fuerza.
Mete la varilla en un agujero taladrado justo a su diámetro, lleva el otro extremo hasta el diodo y tapa la unión para que la luz no se escape de lado. Cuanto más liso esté el frente de la varilla, más luz pasa, así que el corte se lija y se pule. Los componentes para iluminar están en componentes eléctricos.
El acrílico fluorescente se usa muchas veces sin electrónica: toberas, descargas, hojas y paneles translúcidos. La punta se puede lijar en cono y el extremo plano, en cambio, actúa como un disco luminoso. Combinar varios colores en un mismo modelo funciona bien si entre ellos hay un tabique opaco.
El acrílico es más duro y más quebradizo que el estireno, así que no se corta de una pasada: haz una marca alrededor y parte la varilla, o usa sierra fina. Después del lijado la superficie queda empañada, y la transparencia vuelve con el abrasivo más fino y el pulido. Pega con cianoacrilato o con adhesivo para piezas transparentes; el de disolvente deja la superficie mate. Para el resto de superficies transparentes están las láminas de plástico.
Los elementos brillantes lucen sobre todo en maquetas fantásticas: su apartado es espacio, ciencia ficción y fantasía.