Un coche en recortable se monta igual que cualquier otra maqueta de papel: se separan las piezas de la lámina, se marcan los dobleces, se cilindran las superficies curvas con el canto de una regla y se pega solapa con solapa. La carrocería es lo más exigente, porque las curvas compuestas del capó y de las aletas tienen que quedar sin arrugas, y por eso conviene empezar por un modelo de líneas rectas antes de pasar a un deportivo. El color y los detalles vienen impresos, así que no hace falta ni pintura ni aerógrafo.
Lo que más mejora el resultado en un coche de papel es repasar el canto blanco de cada pieza con un rotulador del tono de la carrocería antes de pegarla. El resto de temas en papel, con aviación, barcos y fortificaciones, está en maquetas de papel, y las láminas de pocas piezas para empezar, en recortables sencillos. Si prefieres la versión en plástico, con sus piezas inyectadas y su pintura, mira los coches y Fórmula 1.