Los tonos mate son la parte más numerosa de esta serie de esmaltes, y tiene su lógica: el camuflaje, los interiores, el tejido, los neumáticos, la madera y la piel de una figura nunca fueron brillantes. Una película mate dispersa la luz, así que el ojo lee la forma y no los reflejos, y de paso disimula las marcas finas de lijado y deja respirar el grabado de los paneles. En la referencia XF vas a encontrar grises y verdes de camuflaje, amarillos y arenas de desierto, tonos de interior, rojo de casco y acabados apagados de metal, todos en bote de 10 ml. Más abajo te contamos cómo aplicarlos y con qué continuar después.
Una superficie mate devuelve la luz en todas direcciones, y eso cambia la lectura del modelo: a 1/72 o a 1/35 un camuflaje brillante parece un juguete, mientras que el mismo tono apagado parece una máquina reducida. La segunda ventaja es práctica. El mate tapa los arañazos finos del lijado que el brillo saca a la luz al instante.
En planos amplios usa aerógrafo; el pincel deja franjas que el mate no esconde. Entre campos de color pon máscara, o difumina el borde bajando la presión.
Los retoques pequeños son trabajo de pincel de punta fina. Da dos capas delgadas: el mate lleva mucho pigmento y una capa gruesa ahoga el grabado.
En figuras el mate es casi obligatorio, porque luces y sombras se levantan a pincel seco y el brillo rompería el volumen.
La clave numérica y las normas comunes de toda la serie están en la categoría superior Tamiya Enamel Paints 10 ml; el resto de pinturas con disolvente lo tienes entre las pinturas sintéticas.