Entre los materiales que un modelista consigue con normalidad, el tubo de carbono es el que mejor relación da entre rigidez y peso. Como a flexión el material trabaja sobre todo en el contorno de la sección, quitar el núcleo ahorra peso casi sin penalizar la rigidez. Se emplea en cañas de cola, refuerzos, alojamientos de eje y tubos portantes de estructuras ligeras.
Los tubos se pueden escalonar y encajar unos en otros, así que con ellos armas una caña de cola cónica o un refuerzo desmontable sin un solo empalme metálico. El perfil macizo del mismo material resulta más práctico en diámetros pequeños, donde la pared del tubo quedaría demasiado delgada para mecanizarla con sentido. Sistemas de dos componentes para las uniones los tienes en pegamentos, construcciones ligeras ya resueltas entre los planeadores y alternativas en madera en perfiles de madera.