Juego de máscaras para la maqueta grande de la versión temprana del Messerschmitt Bf 109E. Cubre la retícula angulosa en dos capas, añade dos plantillas para pulverizar las cruces y un accesorio de calcas.
Los datos correspondientes no están disponibles.
La cabina del Emil está compuesta de paneles rectos en un marco macizo, que se abatía entero hacia la derecha. Esa retícula es, vista a distancia, quizá el elemento más marcado de todo el avión y a la vez la mayor trampa al pintar: cada travesaño tiene desde la cabina el tono gris claro del interior y por fuera el gris de camuflaje, así que en un mismo trozo de plástico quedan dos colores distintos uno al lado del otro.
Exactamente eso lo resuelve la pareja de láminas de la caja. Primero se pulveriza el interior, después el plexiglás se coloca en el fuselaje y se enmascara la cara exterior. Sin la máscara interior el marco tendría que recibir color con pincel, y la huella de las cerdas se nota en escala grande bajo un material transparente.
La cabina se abate además solo hacia un lado, así que en la maqueta terminada se ve toda la superficie interior de la cubierta. Los Emil tempranos llevaban un camuflaje sencillo de manchas sobrias y sus insignias tienen cantos rectos y nítidos. El pulverizado a través de una lámina los resuelve con más exactitud que una calca, que se quiebra en el canto del ala y que al secar resalta su propio contorno.
Pinte la parte abatible de la cabina por separado y colóquela al final del todo. La bisagra es pequeña y la lámina no agarra en ella si la pieza está ya pegada al fuselaje.
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