Submarinos polacos, unidades alemanas de los tipos II, VII y IX y alguna embarcación británica y japonesa: las maquetas de submarinos 1/400 son una escala de colección con un periodo bien delimitado. El número reducido de piezas y los cascos manejables las convierten en una entrada agradecida al modelismo naval y en un montaje rápido entre dos proyectos grandes.
La escala común mantiene además toda la colección comparable. Abajo te contamos qué ofrece la 1/400 y cómo conseguir un envejecido creíble en un casco pequeño.
La 1/400 se concentra en el escenario europeo: las legendarias embarcaciones polacas que escaparon en septiembre de 1939 y, a su lado, toda la familia de tipos alemanes, de los pequeños costeros a los oceánicos. El tamaño común permite montarlas una junto a otra y comparar lo rápido que creció la construcción durante la guerra: un tipo II pensado para unos días frente a la costa al lado de un tipo IX para semanas en el Atlántico cuenta toda la historia de la guerra submarina.
Hay pocas piezas, el casco mantiene la forma y el montaje ocupa unas tardes. Para un primer submarino la 1/400 es la escuela ideal: aprendes a ajustar las dos mitades del casco y a matizar una superficie larga antes de meterte en escalas mayores. Aquí los errores se perdonan y cada montaje siguiente se nota.
A los más experimentados les sirve de descanso entre proyectos grandes: en un fin de semana sale una embarcación terminada y la colección de escala común se va poblando. El formato pequeño es además un buen regalo para un modelista al que no quieres elegirle un proyecto largo a ciegas.
En una escala pequeña los efectos se pasan de mano con facilidad. Trabaja con pinturas diluidas, lleva los regueros en vertical y solo insinúa el óxido; un casco menudo aguanta menos que una superficie grande. Un pincel seco suave en los cantos de la cubierta y de la torre hace un buen servicio.
Más detalle lo ofrecen las maquetas de submarinos 1/350; el índice de todas las escalas está en maquetas de submarinos.