En una mesa de modelismo el martillo no sirve para golpear fuerte, sino para golpear poco y bien. Asentar un remache, enderezar una pletina de latón, encajar un eje metálico a presión o fijar un alfiler en madera son trabajos de milímetros donde la mano sola no da precisión suficiente.
Aquí hay martillos pequeños de cabeza de acero con mango corto, del tipo que usa un relojero, y martillos de latón, cuya cabeza blanda transmite el golpe sin marcar la pieza metálica. Se suma un empujador de alfileres con émbolo, que coloca el alfiler en su sitio sin que los dedos entren en la zona de trabajo.
Para remaches, punzones y cualquier trabajo donde la pieza recibe el golpe a través de otro útil. La cabeza pequeña permite apuntar sin tapar la vista.
Más blando que la pieza que golpeas, así que la deformación se la lleva el martillo y no el latón ni el metal blanco del modelo. Es el indicado para enderezar y para asentar sin dejar huella.
Golpea siempre con la pieza apoyada sobre una superficie dura y plana; sobre una base blanda el impacto se reparte y la pieza se dobla en lugar de asentarse.