Una máscara es una plantilla adhesiva ya cortada que se pega sobre la pieza transparente antes de pintar. En helicópteros no es un lujo: la superficie acristalada es más grande y más troceada que en un caza, y hay aparatos con una veintena de cristales planos entre cabina y bodega. Aquí encontrarás plantillas para la parte transparente, para las ventanillas laterales, para los bujes de las ruedas, para distintivos y para camuflajes completos, de escala 1/32 a 1/144.
Abajo verás qué tipos hay, en qué se diferencian las versiones de una sola cara y las de doble cara, y cómo retirarlas sin llevarte la pintura.
La máscara se adhiere a la pieza transparente, pintas encima y, al retirarla, la pintura queda cortada exactamente en el borde del marco y el cristal sigue limpio: sin rascar, sin huellas y sin repasar a pincel. Frente a la cinta tiene dos ventajas concretas: no deja residuo de adhesivo y, bien presionada en el borde, la pintura no se cuela por debajo. En aparatos con muchos cristales, la diferencia de tiempo se mide en sesiones de trabajo, no en minutos.
La máscara copia la forma exacta de una pieza, así que un juego cortado para un kit no vale para otro; compara siempre la escala y la referencia del kit con lo que indica el nombre del producto. De varios aparatos populares tenemos juegos para los distintos moldes que existen de la misma máquina.
Los juegos básicos enmascaran el exterior. Los de doble cara cubren los cristales también por dentro, y eso interesa cuando la cabina va abierta y el marco interior queda a la vista. Hay además juegos ampliados que añaden ruedas, distintivos nacionales o zonas antideslizantes del fuselaje.
Piensa en lo que vas a pintar de verdad. Para una cabina cerrada basta el alcance básico; en aparatos con bodega acristalada conviene un juego que cubra todas las ventanillas laterales. Y si el esquema lleva varios colores con bordes duros, existen plantillas de camuflaje que te ahorran dibujar las manchas a pulso.
Retira la máscara cuando la última capa esté seca y tira en diagonal respecto a la línea, nunca hacia arriba: así el borde queda limpio. El resultado se agradece especialmente en los helicópteros en escala 1/72, donde la cabina ocupa buena parte de lo que se ve.