Los accesorios escénicos son la capa que convierte una base pintada en un paisaje: césped, matojos, arbustos, árboles, hojas, gravas, corcho, nieve y los minerales que cierran una escena de fantasía. El español tiene para esta parcela una palabra propia, escenografía, y conviene pensarla como un sistema, porque casi nada se usa solo. Un prado creíble lleva césped estático de dos o tres longitudes, algún matojo suelto, follaje para los arbustos y un flocado fino que lo una todo contra el suelo.
La clasificación de esta sección sigue el formato del material y no el motivo, porque es así como se trabaja: planchas y alfombras para cubrir superficie, fibras y copos para aplicar a granel, y piezas sueltas reservadas a los primeros planos, donde se ve cada hoja.
De abajo arriba: primero el suelo, después la hierba, luego el volumen vegetal y al final los remates. Si respetas ese orden no tendrás que pegar fibras sobre una superficie ya terminada, que es donde se nota el pegamento.
Ningún material escénico sale del envase con el tono exacto de tu escena. El verde de fábrica se corrige con velos muy diluidos de pinturas, y el polvo, el barro y la hierba quemada se construyen con efectos y weathering. Si todavía estás montando la estructura de la escena, la base, los muros y el mobiliario están en accesorios para dioramas.