Colorante líquido blanco para tonificar el terreno. Se disuelve en agua, se puede volver a diluir y sirve además de base para mezclar tonos propios. Contenido de 118 ml.
Los datos correspondientes no están disponibles.
En una paleta terrosa el blanco tiene una posición especial. Rara vez se aplica solo, pero en cambio se parte de él cada vez que otro tono deba quedar más claro, más polvoriento o más desvaído. Una gota en la sombra convierte una tierra fresca en un lindero reseco; una gota en el gris transforma una roca mojada en una caliza tostada por el sol.
El segundo uso es en seco. Con un pincel casi escurrido se repasan las aristas de una pieza fundida de roca y el blanco se queda solo en los puntos salientes, donde en la realidad lo habría secado el viento. Del mismo modo se hace la nieve espolvoreada en las crestas y las huellas de cal en un muro de piedra.
El aglutinante es acuoso, el colorante se diluye con agua y la capa seca sigue siendo lavable, así que se puede quitar o atenuar cuando el tono sale demasiado crudo. El preparado no es tóxico y sirve para yeso, madera y masas de espuma. En el frasco hay 4 onzas líquidas, es decir, 118 mililitros.
Antes de trabajar conviene agitar el frasco y probar el tono en un recorte del mismo material. El yeso absorbe de otra manera que la madera y la misma dilución da en las dos bases un resultado distinto. Un blanco muy diluido sirve al final también para unificar el conjunto, porque iguala las diferencias entre piezas fundidas de tandas de yeso distintas.
Nuestros asesores y expertos en surtido están listos para responder sus preguntas (Lu–Vi, 8–18 horas).
Pregúntenos lo que necesite, le responderemos lo antes posible.
Los textos de los clientes en el asesor reflejan únicamente las opiniones y puntos de vista de los clientes. La empresa MNF trade s.r.o. no aprueba ni verifica previamente los textos de los clientes.
Aún no hay preguntas aquí. ¡Sea el primero en preguntar!