Esta sección es el almacén del que sale materialmente el casco. Encontrarás listones y chapas en paquetes de diez y de veinte unidades, con secciones que van desde medio milímetro hasta cinco, en largos de alrededor de mil milímetros, y en maderas claras, cálidas y muy oscuras según el sitio del modelo al que estén destinadas. Junto a la madera está el herraje, y hay más de lo que cabría suponer: hélices, espejos de popa, portillos redondos y ventanas de metal, portas de cañón, candeleros de latón de uno y de dos taladros, anillas y ojetes, poleas y vigotas para la jarcia, un bote salvavidas, barriles, campanas y banderas. El material se compra por paquetes porque se gasta mucho.
Los listones se designan con las dos medidas de la sección y la longitud —por ejemplo dos por cinco por mil milímetros— y se sirven en paquetes de diez o de veinte piezas. Las secciones finas van al chapeado visible y a las regalas; las gruesas, a la estructura, a los durmientes de cubierta y a los refuerzos interiores. Las chapas de medio milímetro se reservan para la capa exterior. Al pedir, calcula un margen: una parte de los listones se parte al doblarlos y otra se gasta en pruebas.
Para la primera capa del forro y la estructura interior conviene madera clara y blanda, que toma la forma con facilidad y se lija bien. La segunda capa visible, la regala y las barandillas piden maderas duras de veta fina y tono oscuro, porque son las que deciden el aspecto del modelo terminado.
Un barco de madera no se pinta tradicionalmente en opaco: el color lo da la propia madera. El contraste entre una cubierta clara y un costado oscuro hay que pensarlo antes de comprar el primer paquete, porque cambiarlo después significa pintar encima y perder justamente el efecto del material.
Hélices, espejos de popa, portillos, poleas y vigotas se sirven en diámetros y medidas concretas: las poleas, típicamente en tres, cinco y siete milímetros, y el portillo redondo en torno a los ocho. Elige en función de la longitud del casco y de la escala. En las poleas el tamaño decide además qué grosor de hilo puedes pasar por ellas, así que conviene casarlo con la jarcia antes de encargar nada.
El procedimiento completo y el contexto de todo esto están en maquetas de barcos de madera.