La prensa de plegado es una herramienta de un solo gesto y resuelve el problema más repetido del fotograbado: conseguir un ángulo recto de verdad. La pieza se aprisiona entre dos mordazas con la línea de doblez asomando justo por el canto, y al levantar la parte libre el pliegue sale limpio, sin el radio redondeado que dejan los dedos.
Aquí tienes modelos de una y de dos palancas, en varios anchos de trabajo para piezas estrechas o largas, versiones mini para detalles diminutos, pequeños tornillos de banco de sobremesa en distintos tamaños, juegos de rodillos para curvar y plantillas de montaje para eslabones de cadena y tracas de casco.
Es el dato que decide. Una mordaza corta no sujeta una barandilla de cubierta a lo largo, y una muy ancha estorba en una pieza de pocos milímetros. Si trabajas barcos y aviones, lo normal acaba siendo tener dos tamaños.
Con dos puntos de apriete la presión se reparte mejor en piezas largas y la chapa no se desplaza al levantar. Con una palanca ganas agilidad en piezas pequeñas.
Para piezas de pocos milímetros, donde lo que falta no es fuerza sino visibilidad y espacio para los dedos.
Antes de plegar, repasa el canto por donde recortaste la pieza: una muesca es el punto exacto por el que se partirá. Y recuerda que el latón admite un pliegue bueno por línea; si lo abres y lo cierras, el material se endurece y se rompe.
Con una lupa sobre la mordaza se ve si la línea está realmente al borde, y el material que vas a plegar está en fotograbados para aviones.