Un libro para colorear es la forma más sencilla de sentar a un niño a la mesa, junto a la maqueta a medio montar, y darle una tarea propia. Las láminas de esta sección reproducen a línea motivos de automoción —turismos y motocicletas— para pintar con lápices o rotuladores: no hay que cortar, ni pegar, ni usar nada afilado. Para los más pequeños es el primer contacto con un tema que a los adultos de la casa ya les apasiona, y además una manera nada forzada de empezar a ver la forma de un vehículo, sus proporciones y hacia dónde van sus líneas.
Cuando el pintar sobre papel se le quede corto, el paso natural son los recortables sencillos: de un pliego plano sale un modelo en una hora, y solo hacen falta tijeras y pegamento. Y quien quiera probar el pintado con técnica modelista de verdad necesita sobre todo un pincel fino y algo de paciencia. Las demás disciplinas fuera del plástico están reunidas en maquetas varias.