La escala 1/144 reúne en la rama naval lo que no cabe en ninguna otra: corbetas de escolta, un acorazado de torre giratoria de la guerra de Secesión, aerodeslizadores de pasajeros y de desembarco, lanchas lanzamisiles, pesqueros de altura y cañoneros fluviales. Una corbeta de escolta de la Segunda Guerra Mundial se queda en unos 43 cm y una barcaza de desembarco, en apenas once.
Es también la escala con la que trabaja la mayor parte del modelismo de submarinos, así que si tu idea es montar una escena de puerto con un sumergible amarrado al costado de un buque de escolta, aquí encaja todo sin trucar proporciones.
No busques aquí una familia coherente de buques de guerra: la gracia de 1/144 está en que convive lo militar con lo civil y lo moderno con lo histórico. Un pesquero del mar del Norte, un aerodeslizador de pasajeros y un cañonero fluvial comparten tamaño, y eso permite montar un muelle creíble con unidades de procedencia muy distinta.
La diferencia entre las unidades es enorme. Un casco de sesenta metros reales da unos 42 cm, mientras que una lancha de desembarco de quince se queda en poco más de diez. Mide el hueco pensando en la pieza mayor, no en la media.
A 1/144 existen juegos de fotograbado y cubiertas de madera cortadas a medida, aunque la selección es corta. La mayor parte del trabajo fino se resuelve a mano: pasamanos doblados sobre plantilla, antenas de hilo y mangueras de carrete hechas con alambre recocido.
Las superficies son grandes, las piezas se cogen con pinza normal y los errores de pintura se corrigen sin repintar medio casco. Si vienes de la aviación o de los vehículos, es un primer barco mucho más amable que un crucero lleno de superestructuras.
Para comparar con el resto de tamaños de la rama, el índice de maquetas de barcos los ordena de mayor a menor.