No todo lo que se sujeta en el taller tiene que quedar pegado. Para la fijación temporal se usan la masilla adhesiva y la cinta de doble cara muy fina: sostienen la pieza mientras la pintas, la pruebas en seco o la presentas sobre la base, y después se retiran sin dejar marca ni arrancar la capa de pintura. La cinta ultrafina tiene además otro uso menos evidente, el de calzar y alinear piezas que apoyan mal.
El caso más habitual es montar la pieza sobre un palillo o un soporte para pintarla por todos los lados sin tocarla con los dedos; para eso van bien los soportes y pinzas. La cinta de doble cara también sujeta plantillas y láminas finas para que no se muevan mientras pasas la cuchilla; las herramientas de corte están en su propia sección. Cuando la unión sí tenga que ser definitiva, la respuesta está en pegamentos.