Casi todo lo que hay en un paisaje por debajo de la rodilla pasa por esta subcategoría. Arbustos y matorrales sueltos, desde 7 mm hasta 6 cm de altura y en lotes de varias unidades, para rellenar lindes y tapar uniones. Setos flexibles en tiras de 50 cm con perfiles de 7 × 7, 7 × 14, 12 × 7 y 14 × 7 mm, que se recortan a la medida del muro y se doblan sin romperse, además de bloques de seto de 25 × 7 mm para tramos cortos.
La otra mitad son plantas identificables una por una. En 1/35 y en 1/72 hay ortiga, cardo, llantén, diente de león, verbasco, lirio amarillo, amapola, tulipanes, col, chumbera, helecho, juncos y nenúfar, con hongos en conjuntos de diez y doce piezas, además de fotograbados de liana, monstera, maleza y telaraña. Cierran la sección las láminas de prado en flor de 34,5 × 19,5 cm y 24,5 × 19,5 cm, con campos de amapola, de colza y de alfalfa.
Los arbustos y los setos son tolerantes con la escala: una masa de hojas sirve igual en 1/35 que en 1/72, solo cambia el tamaño que eliges. Las plantas identificables son lo contrario, porque en cuanto se reconoce la especie se reconoce también su tamaño real. Ahí la escala marcada en la ficha manda.
El perfil decide el uso. Los de 7 × 7 mm hacen un seto bajo de jardín, los de 14 × 7 mm una barrera de camino. Se cortan con tijera, se pegan por la base y conviene no dejarlos perfectamente rectos: un seto real tiene altura desigual y algún hueco.
Las piezas en resina, impresión 3D y fotograbado son las que aguantan la mirada de cerca, así que resérvalas para el borde de la escena. El fotograbado hay que doblarlo hoja a hoja antes de pintar, y queda mucho mejor si curvas cada hoja en una dirección distinta.
Las láminas de campo en flor resuelven una superficie grande en una pieza. Se recortan en forma irregular y se funden con el resto del terreno añadiendo matojos sueltos en el borde, que es donde se nota el corte.
El resto del material de paisaje, de la hierba al mineral, está en accesorios escénicos.