Las tintas Candy Ink están pensadas para ir encima de una base metálica. Al ser translúcidas, el metal se ve a través del color y aparece una profundidad que una pintura cubriente no sabe dar: el magenta cuarzo, el rojo rubí y el marrón ojo de tigre quedan como un metal anodizado de color. Es la técnica de las armaduras, los cascos, los depósitos y cualquier pieza en la que el metal tenga que llevar color propio sin dejar de parecer metal.
El método es igual en los tres tonos: base metálica lisa y brillante, mejor plata o cromo de los metalizados de Green Stuff World, secado completo y la tinta en dos o tres capas finas. Cada pasada profundiza el color: la saturación se controla con el número de pasadas, nunca espesando la tinta. Las demás series están en los acrílicos de Green Stuff World.