Acrylic Ink reúne tintas acrílicas en tres versiones con usos distintos. Las transparentes actúan como un filtro de color y sirven para velar una pintura ya acabada; las cubrientes llevan pigmento suficiente para funcionar como color por sí mismas; y una única versión fluorescente, la naranja, añade luminosidad a elementos de energía y piezas de fantasía. El pigmento es muy fino, así que las tres pasan sin problema por una boquilla estrecha. Cómo trabajarlas y cómo diluirlas, a continuación.
Las transparentes no cubren: solo cambian el tono de lo que hay debajo. Se usan para unificar un camuflaje, para sombras de color, para hundir los pliegues de la tela o para llevar un metal hacia el latón y el dorado. Las cubrientes llevan bastante más pigmento y se comportan como una pintura de muy buena fluidez, así que con ellas se puede pintar incluso sobre una base que no esté preparada. La fluorescente está representada por un solo tono, el naranja, con un pigmento de respuesta luminosa alta para piezas que deban parecer encendidas. La consistencia líquida es común a las tres, lo que las hace cómodas a pincel y, con una dilución mínima, también a aerógrafo; y es justo lo que hay que vigilar, porque en una superficie vertical la tinta corre y se detiene en el canto de abajo.
La profundidad de color se construye poco a poco. Tres velos finos quedan mejor que uno grueso, que se asienta irregular y deja un cerco en el borde. Entre capa y capa, secado completo.
El pigmento fino es una ventaja, pero la tinta tiene poco aglutinante y se seca pronto en la aguja. Trabaja a presión baja y ajusta la fluidez con un producto de diluyentes y limpiadores.
Los tonos transparentes y el fluorescente piden base clara o se apagan; los cubrientes se llevan bien con un gris. Las dos cosas las encuentras en los surfacers e imprimaciones.
Las demás series del fabricante, con pinturas de efecto y flexibles, están en los acrílicos de Green Stuff World.