Los metalizados Kaleido aportan tonos metálicos con brillo, de los que se aplican donde la superficie debe leerse como metal bruñido. Aquí está el acero de tungsteno, un gris oscuro y frío con reflejo metálico, adecuado para partes mecánicas, cañones, vigas y superficies técnicas de maquinaria. Como en todos los metalizados, el resultado lo decide la base más que el propio tono, de modo que la preparación pesa tanto como el pintado.
El pigmento metálico se queda en la superficie y subraya cualquier irregularidad, así que alisa la pieza antes de pulverizar y séllala con una base oscura brillante. Trabaja a presión baja, en dos o tres pasadas flojas, y no vuelvas sobre una capa a medio secar: arrastrarías el pigmento y dejarías una mancha mate. Los tonos de color brillantes del mismo registro están en Kaleido, y la comparación entre superficies metálicas de todo el catálogo, en metálicas.