Un portaaviones sin aviones en cubierta está a medio terminar. La 1/350 es la escala de las grandes maquetas navales, así que lo que encontrarás aquí son escuadrillas enteras: juegos que traen varios aparatos a la vez, desde los hidroaviones de catapulta de los cruceros de los años cuarenta hasta los cazas embarcados de quinta generación. Un caza mide tres o cuatro centímetros, de modo que la variedad de acabados importa: hay piezas inyectadas, juegos ya pintados de fábrica, resina e impresión 3D. Debajo te contamos cómo componer la cubierta.
Aquí el avión no es el protagonista: completa el modelo del buque. Por eso casi todo viene en juegos de varias unidades y por eso tienen tanto sentido las versiones ya pintadas, que te evitan camuflar superficies del tamaño de una uña. Las piezas de resina y las impresas en 3D van por otro camino: menos cómodas, pero con un nivel de detalle que a esta escala resulta llamativo, hélices incluidas.
Elige los aparatos por el año del buque: hidroavión de catapulta para un crucero de la Segunda Guerra Mundial, caza embarcado moderno para un portaaviones actual. Mezclar épocas es el fallo que más rápido se detecta en una vitrina.
El inyectado es el camino directo para una escuadrilla numerosa; la resina y la impresión 3D dan finura para fotos de cerca; y los juegos pintados de fábrica resuelven la cubierta en una tarde.
Una cubierta llena se ve mucho mejor que una cubierta a medias. Cuenta las posiciones de aparcamiento de tu barco antes de pedir y añade alguno de reserva: a esta escala las piezas se pierden con facilidad. Combinar aviones con las alas plegadas y desplegadas da sensación de actividad.
Para barcos en la escala naval más extendida, los aviones están en escala 1/700. Si lo que quieres es un avión que se sostenga solo en la vitrina, sube a los aviones en escala 1/144; todas las escalas, en maquetas de aviones.