El punto medio entre tamaño y detalle. En escala 1/48 un carro de seis metros y medio se queda en unos 13,5 cm: ocupa poco más de la mitad de la superficie de balda que el mismo vehículo en 1/35 y mantiene un nivel de detalle muy digno.
Hay dos familias claras conviviendo aquí. Por un lado, los carros de combate y cazacarros, con material de la Segunda Guerra Mundial y blindados actuales. Por otro, todo el equipo de pista y de cubierta – tractores de remolque, elevadores de armamento, remolques de bombas y camiones de servicio – que existe porque la 1/48 es una escala muy asentada en aviación y pide escenas de aeródromo.
Puedes montar un carro para vitrina o un diorama de aeródromo, y las dos cosas funcionan. Para lo primero encontrarás blindados clásicos y modernos con un número de piezas razonable; para lo segundo, vehículos de apoyo, muchos de ellos en resina o impresión 3D, pensados para colocarse junto a un avión de la misma escala sin que nada desentone.
Respecto a 1/35 pierdes algo de desglose en herramienta y herrajes, pero ganas espacio y tiempo de montaje. Los elementos que más se notan son la rejilla del motor y el cañón: sustituirlos por fotograbado y metal cambia por completo la lectura de la pieza.
Si el destino es una escena de pista, decide primero la superficie y la disposición, y monta los vehículos en función de ello. Es mucho más fácil pintar un tractor antes de encajarlo bajo el ala que después.
Para comparar con otros tamaños, vuelve a maquetas de vehículos militares.