En la serie GX se juntan los transparentes de color y los brillos altos, es decir, pinturas que se comportan de otra manera que un tono cubriente normal. Aquí están el transparente plata, el violeta, el naranja, el verde y el rojo intenso para teñir piezas transparentes, los efectos nacarados y metálicos y algunos colores brillantes básicos en formato grande. Todos piden lo mismo: una base lisa. Sobre un mate, estos tonos se agarran con grano y pierden justo la profundidad por la que se eligen.
Un transparente no cubre: tiñe. El tono final nace de la suma del color y de lo que hay debajo. Sobre una base plateada obtienes un brillo profundo de metal lacado; sobre blanco, un color translúcido saturado. Por eso la misma pintura puede comportarse de forma muy distinta en dos modelos.
Antes de tender el transparente, alisa la superficie y llévala a brillo. Para eso tienes los barnices. Solo sobre una superficie así hay que aplicar el color transparente; de lo contrario aparece el grano.
La saturación se gobierna con el número de capas, no con su grosor. Da pasadas finas y comprueba el resultado a contraluz entre una y otra. Una capa gruesa escurre y deja bordes oscuros desiguales.
Diluye con el diluyente propio de la serie y pulveriza con boquilla fina: el equipo está en aerografía. A pincel, un transparente no da un resultado uniforme en una superficie grande.
El resto del sistema de la marca, con sus series y diluyentes, está en Gunze Mr.Color.