El tubo cuadrado es eso mismo: contorno recto por fuera y hueco por dentro. Las medidas van de tres milímetros a nueve y medio, la pared ronda las seis décimas y los largos son de 350 y 375 mm. Con él se hace el bastidor de un chasis, el montante de un andamio, el pie de un cobertizo o la estructura tubular de una caja de carga. Frente a la barra maciza pesa menos, se taladra mejor de lado a lado y los trozos cortos se pueden encajar uno dentro de otro.
En todo lo que en la realidad está hecho con tubo de sección rectangular: bastidores de camión, jaulas de protección, montantes de toldo, pilares de esquina de un contenedor, andamios de obra o chasis de remolque. Su ventaja es que tiene las caras planas, de modo que asienta sobre una superficie sin dejar luz y la unión pegada aguanta sin necesidad de masilla.
Un tubo de cinco milímetros equivale en 1/35 a una sección de 17,5 cm, medida realista para el bastidor de un vehículo pesado. En 1/48 ese mismo tubo son 24 cm y en 1/72 llega a 36, o sea más pilar que tubo. Para escalas pequeñas elige las series de tres milímetros y, si el bastidor debe ser más fino, las vigas en H.
Si tienes previsto encajar o articular, elige dos medidas contiguas: la pequeña entra en la grande y sujeta sola, lo que va bien en puntales extensibles y patas telescópicas. Y para la sección rectangular que llevan los largueros reales de un chasis, sigue por el tubo rectangular.
El tubo de plástico se pega al resto del plástico con disolvente y se lija al ras de la pieza. Cuando el perfil va a soportar peso o a sobresalir del modelo, tiene más sentido la versión de latón del tubo cuadrado metálico, que no se aplasta y admite soldadura blanda.
El tubo de sección cuadrada es material básico para escenas y naves industriales, que tienen su propio apartado en accesorios para dioramas.