La paleta de Abteilung 502 está planteada de otra manera que una gama de modelismo al uso. En vez de códigos de camuflaje, los botes llevan nombres tomados de los pigmentos de bellas artes: ocre, amarillo de Nápoles, tierra sombra, verde ftalo, azul de Prusia, ultramar. Junto a ellos hay verdes militares, grises verdosos, tonos de carne y un metálico.
Una paleta así no se compra para un esquema concreto, sino como base desde la que mezclar tus propios tonos y trabajar transiciones sobre figuras y dioramas.
Lo normal en modelismo es que la pintura apunte a una máquina y a una norma concreta. Aquí la lógica va al revés: recibes tonos de pigmento puros y el color final lo compones tú. Para quien trabaja a partir de una fotografía y quiere imponer su propio criterio cromático, eso resulta más cómodo que buscar el bote que lo clave. Entre los artículos hay además un conjunto de verdes reunidos.
Los tonos limpios de tipo magenta, cian o amarillo primario sirven de punto de partida para llevar un tierra o un verde militar hacia donde te interese. Anota las proporciones: vas a necesitar repetir una mezcla antes de lo que crees. Para medir, tira de pipetas y paletas y prueba el resultado sobre un trozo de plástico antes de llevarlo a la pieza.
Los tierras y los grises verdosos se dejan superponer bien, así que con ellos se ilumina y se sombrea como piden los uniformes y los rostros. Para transiciones todavía más suaves, esta paleta se combina a menudo con óleos, que dan más tiempo abierto.
La consistencia densa está pensada sobre todo para pinceles. Para pulverizar, rebaja el tono con el diluyente correspondiente y cuenta con varias capas finas, porque un color muy pigmentado tiende a cubrir de golpe.
Si lo que buscas son tonos de camuflaje ya resueltos según norma, mira el conjunto de pinturas acrílicas. El panorama de aglutinantes está en pinturas de modelismo.